¿Hasta cuándo? El colapso vial que nos destruye

Ramón Parellada C. / Empresario, catedrático universitario y director del Centro de Estudio Económico-Sociales (CEES). / rpc@cees.org.gt

Publicado: Prensa Libre/ Guatemala 28 de agosto del 2025

¿Solución o caos vial? Ramón Parellada explica cómo el problema del tráfico en Guatemala no es solo de congestión, sino de costos mal gestionados.

El eterno problema del tráfico en Guatemala está causando mucha desesperación y frustración entre quienes deben movilizarse dentro y fuera de la capital. Cada día hay más conductores agresivos, y algunos, perdiendo el control, han disparado a otros en un acto completamente irracional e injustificable. Hace poco, un conductor molesto con unos motociclistas disparó su arma y mató a una persona inocente. No fue un caso aislado; muchos nos advierten de que no bajemos la ventana ni gritemos a los demás conductores, y mucho menos toquemos la bocina, ya que todos están muy irritados y sensibles. ¿Cuántas horas pierde usted diariamente en el tráfico para ir de su hogar a su trabajo y viceversa? ¿Cuál es su costo de oportunidad?

El verdadero problema del tráfico en Guatemala es uno de costos. Las vías públicas son “gratuitas” a cualquier hora, pero si fueran privadas, se podría cobrar de acuerdo con tarifas que varían según las horas pico y valle. Aunque ya se pagan impuestos para mantener las vías en buen estado y utilizarlas para llegar a nuestro destino. No obstante, el modelo actual no funciona. Las vías no están en buen estado, y la cantidad de vehículos las satura casi a todas horas. En la capital, las distintas municipalidades han intentado implementar carriles reversibles en las mañanas y en las tardes. Si bien algo ayuda, es insuficiente. La Municipalidad de Guatemala busca resolver rápidamente accidentes en ciertas vías y ha instalado semáforos inteligentes, pero a menudo se contradice al crear cuellos de botella con sus famosos “retenes”, que solo empeoran el tráfico. No es la forma más adecuada de cobrar multas cuando necesitamos que el tráfico se desplace con mayor fluidez.

Se puede cobrar por kilómetro recorrido utilizando tecnologías de GPS, con un cobro automático mensual basado en el uso de las vías y el horario. Sin embargo, algunos critican esto porque se argumenta que vulneraría la privacidad de los individuos. En mi opinión, es a los vehículos y no a las personas a quienes se les calcula el recorrido y uso de las diferentes vías capitalinas, y lo mismo se aplicaría a las carreteras del país.

Existen muchas otras formas de mejorar la circulación. Hay deficiencias en el transporte colectivo, que funciona como camisa de fuerza, debido al exceso de controles de la Municipalidad. Las vías del transurbano suelen estar muy despejadas y podrían utilizarse para movilizar otros vehículos además de los buses. El anillo periférico regional sigue durmiendo en sus laureles, pero, afortunadamente, algunas iniciativas de inversionistas privados han logrado hacer funcionar sus proyectos, como la VAS. Pronto veremos más que serán fabulosos para liberar el tráfico pesado dentro de la capital.

Considero que moverse en bicicleta es otra opción. Personalmente, me encanta la bicicleta, aunque no siempre es lo más adecuado. Si se necesita llegar luciendo presentable, puede que sudes demasiado. Si llueve, aunque uses capa, es probable que termines mojado. Y si llevas paquetes, quizás no cabrán todos en la bicicleta. No obstante, las ventajas de usarla son notables; en vez de tardar una hora en recorrer cuatro cuadras, lo haces en cinco minutos. El tiempo es oro. Es fundamental que la Municipalidad termine de ampliar todas las ciclovías y las identifique adecuadamente para brindar más seguridad al ciclista. Y no hablemos de las aceras y pasos de cebra para peatones.

El tema central es que, cuando algo parece libre y gratuito, aunque paguemos impuestos, el sobreuso es natural. Una alternativa sería eliminar los impuestos a los combustibles y mantener únicamente un cobro por uso. Esta sería una forma más justa de recaudar y contribuiría a racionalizar la circulación en todo el país.