Tópico de Actualidad diciembre 2009
De CEES
Año L. Diciembre del 2009. No.983
Nota de la editora
Antes de la reunión de las Naciones Unidas en Copenhague (COP 15), se publicó Un informe de la sociedad civil sobre el cambio climático (diciembre 7-18, 2009). En el mencionado estudio, publicado por 58 centros de investigación [1] de política pública en 40 países de América Latina y del mundo, se reta al alarmismo creado sobre el cambio climático y se argumenta que los Gobiernos deben centrarse en remover las barreras para permitir la adaptación. Dada la importancia del tema, se han elegido algunos comentarios y párrafos de dicho estudio como Tópico de Actualidad del mes.
UN INFORME DE LA SOCIEDAD CIVIL SOBRE EL CAMBIO CLIMATICO
Por CEES, sobre la base del estudio de la CSCCC [2]
La ciencia del cambio climático continúa siendo muy controversial, pues existen desacuerdos significativos sobre el impacto que la humanidad pueda recibir del clima futuro de la Tierra. (Por ejemplo: McKitrick, en edición; Green y Armstrong, 2007; Lindzen, 2005; Houghton, 2005). Sin embargo, se está ejerciendo una gran presión para que el sector político actúe. Desgraciadamente, la organización formada para aconsejar a los Gobiernos sobre las acciones que se han de tomar, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, se ha mostrado muy sesgada (Henderson, 2007; Holland, 2007; Peiser, 2007; Tel, 2007; Kasper, en este estudio en mención). El presente informe es un intento de presentar una evaluación independiente de las consecuencias del cambio climático para la humanidad y las alternativas políticas que pueden adoptarse.
El Informe [3], que se resume en este Tópico de Actualidad, fue preparado por un grupo de más de cincuenta organizaciones de la sociedad civil en todo el mundo. El grupo trabajó con varios de los expertos más reconocidos en sus respectivas áreas. El informe es un resumen de los principales hallazgos de estos expertos y de las recomendaciones sobre las medidas que hay que tomar.
Telón de fondo: El debate sobre el clima en el siglo XXI
Mientras el calentamiento global es probablemente real y puede causar problemas, el debate ha sido deformado por los alarmistas, que alegan que, de no mediar acciones urgentes y drásticas, un cambio climático catastrófico causaría muchas víctimas humanas. Dicen que la temperatura global promedio no debería elevarse en más de dos grados centígrados sobre la temperatura existente a mediados del siglo XIX. Si así ocurriera, puede producirse un círculo vicioso de calentamiento, derivando en sequías devastadoras, enfermedades, pestilencias, hambrunas, inundaciones y otros desastres.
Estos alegatos alarmistas han promovido el calentamiento global de tal manera que ha terminado siendo la madre de todos los terrores ambientales de los últimos veinte años. La amenaza se ha hecho más visceral, debido a la gran habilidad de comunicación de los grupos ambientalistas, así como de los propios periodistas, sabedores de que las malas noticias se venden más fácilmente. Buscando financiamiento para sus investigaciones –y quizás influidos por sesgos ideológicos– los científicos se han convertido en fáciles conspiradores, escribiendo artículos y apareciendo en los medios. Mientras tanto, muchas industrias, desde los productores de maíz hasta los gerentes de fondos financieros a futuro, han creído oportuno subirse al mismo barco.
Puesto el barco en movimiento, el sector político no ha creído conveniente intervenir. Por ello se ha suscrito un tratado, en el que aparentemente se requiere que, del 2008 al 2012, los países “industrializados” reduzcan sus emisiones de gases-invernadero (GI) en un cinco por ciento por debajo de los niveles de 1990. Este tratado, conocido como Protocolo de Kyoto, suscrito en 1997, fue considerado como el paso inicial en el intento de reducir las emisiones globales de GI. En realidad, las medidas de él derivadas casi no han tenido impacto en esas emisiones, a pesar de haber costado ya muchos miles de millones de dólares.
Vale la pena mencionar desde ahora que las declaraciones de “consenso” y objetividad que frecuentemente se formulan sobre estos tópicos suenan presuntuosas, por muy buenas razones. Incluso pareciera que se ha colocado la carreta por delante de los bueyes. Después de todo, los ambientalistas han argumentado por décadas que debemos reducir nuestro consumo de combustibles fósiles. A principios de la década de los 70, del siglo pasado, nació el movimiento ambientalista (anti-capitalista) moderno, y, en el ámbito de una atmósfera aparentemente enfriándose, el pretexto para reducir ese consumo era la amenaza de enfriamiento global, presumiblemente causado por la emisión de aerosoles, resultantes del consumo humano de combustibles fósiles. El coautor de uno de los documentos claves sobre enfriamiento global, Stephen Schneider, se convirtió luego en uno de los más prominentes denunciadores del calentamiento global. (Rasool y Schneider, 1971; Schneider, 1989).
Ahora que nos encontramos cerca de la negociación de un nuevo tratado internacional para proteger el medio ambiente, existe una enorme incertidumbre sobre qué pasará una vez que el plazo del Tratado de Kioto expire, en el 2012. En medio de una recesión mundial y con otros tantos temas que cobran un mayor relieve ante el debate del cambio climático, los ambientalistas han modificado sus proclamas de reducción de emisiones, como un paso hacia una “economía verde”. En estos tiempos difíciles, no está claro que se necesite un nuevo acuerdo para proteger el medio ambiente.
En el informe que se resume en este Tópico de Actualidad, se pretende poner en perspectiva las amenazas del cambio climático. Más importante aún: se trata de ofrecer políticas que permitan a todos los habitantes del mundo una vida mejor, más feliz, más larga y más productiva. Estas políticas también harían posible que las futuras generaciones fueran menos afectadas por el cambio climático.
Martin Krause, economista argentino y colaborador de este estudio, comenta: “Los políticos tienen que poner a los pobres antes que sus carreras… Ellos están invocando al cambio climático como la causa de desastres naturales trágicos, como el reciente huracán Ida. Pero esto solo es un intento de pasar la culpa de los problemas que ellos mismos han causado y prolongado por corrupción y liderazgos débiles”.
Krause apunta específicamente a la necesidad de formalizar la propiedad de los pobres en América Latina, diciendo: “Para poder reducir la exposición al clima, los Gobiernos tienen que permitir que todas las personas sean dueñas de su propiedad. Esto les permitiría invertir en mejor infraestructura y tener acceso a tecnologías que reducirían drásticamente la exposición a fenómenos extremos, como el huracán Ida, en El Salvador, o ‘El Niño’, que afectó a los países andinos”.
Krause dice que los Gobiernos deben reformar las políticas gubernamentales utilizadas para prevenir que los pobres se adapten al clima, en vez de estar enfocados en esquemas globales para reducir las emisiones de gases de invernadero: “En vez de llegar a mendigar dinero a Copenhague, para poder ‘adaptarse’ al cambio climático, los políticos latinoamericanos deberían limpiar sus propias casas primero. Esto significa eliminar barreras artificiales, incluyendo monopolios que no permiten a emprendedores poder ofrecer seguros e infraestructura, como sistemas de agua potable”.
El informe que se intenta resumir en este tópico incluye una evaluación objetiva del impacto probable del cambio climático sobre la salud humana, los desastres naturales relacionados con la meteorología, la agricultura y la silvicultura. En él se resumen una serie de aportes hechos por algunos de los expertos más eminentes en sus especialidades. Se consultó a tales expertos para tener una mejor comprensión sobre cómo los seres humanos han sido afectados por el clima, en el pasado y en el presente: cómo nos hemos adaptado o no a esos climas, a fin de hacer un pronóstico para el futuro.
La diferencia fundamental entre los análisis de estos expertos y los hechos por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (PICC), así como otros análisis sesgados, es que se les solicitó a los autores de este informe que analicen, en forma realista, cómo los seres humanos han respondido y pueden responder a los problemas que afrontan. Se hizo de esa forma, porque reconocemos que los humanos son seres inteligentes, capaces de solucionar problemas. Generalmente, al enfrentarnos con una amenaza, los humanos no somos pasivos. Reaccionamos. Identificamos la raíz de la amenaza y buscamos cómo resolverla. Los más emprendedores entre nosotros convierten las amenazas en oportunidades. Así ha sido en el pasado, con la agricultura, la silvicultura, las amenazas contra la salud y los desastres naturales. A menos que los Gobiernos intervengan decididamente, así continuará siendo en el futuro, como lo demuestra el estudio.
Resumen de algunos puntos principales del estudio
El huracán Ida fue un evento trágico, que causó la muerte de 192 personas en El Salvador, pero ese número es mínimo cuando se compara con las cantidades de personas que morían a causa de huracanes hace sólo décadas. El estudio Un informe de la sociedad civil sobre cambio climático demuestra que las muertes ocasionadas por fenómenos climáticos han decaído en un 95% desde la década de los veinte del siglo pasado. En otras palabras: sequías, inundaciones y tormentas matan cada vez a menos personas, gracias al desarrollo económico y al avance tecnológico.
Otros temas analizados en el estudio incluyen la agricultura, la ayuda externa, la salud y algunas enfermedades, la adaptación y el desarrollo sostenible. Algunos puntos interesantes del estudio son los que siguen:
• Reducir las emisiones de gases de invernadero en las próximas dos décadas no es una manera eficiente de enfrentarse al cambio climático.
• No hay evidencia de que el cambio climático cause un aumento de las enfermedades. Si las principales causas de enfermedades como la diarrea y la malaria se corrigen, el cambio climático no incrementará la incidencia de dichas enfermedades.
• La producción alimenticia ha crecido más rápidamente que la población en los últimos 50 años. Los avances tecnológicos permitirán que este modelo siga más allá del 2100, incluso si las temperaturas promedio del planeta suben 3ºC.
• La escasez de agua es un problema en muchos países, pero, con un mejor manejo de la misma y tecnologías modernas, el agua puede llegar a mucha más gente.
• Millones de personas mueren actualmente en países pobres por falta de desarrollo y tecnología. Estos problemas generalmente han empeorado, en vez de ser corregidos, debido a la ayuda externa, con la que se ha ayudado a mantener Gobiernos irresponsables, que le han negado a sus ciudadanos la posibilidad de mejorar su nivel de vida.
• Al retrasar el crecimiento y el desarrollo económico, las restricciones globales de los gases de invernadero perjudicarían en los países subdesarrollados la capacidad de las personas para enfrentarse a los problemas de hoy, y también a los del futuro.
• En lugar de solicitar restringir las emisiones y políticas fallidas de “ayuda”, los Gobiernos deberían centrarse en reducir las barreras al desarrollo económico y de adaptación: ejemplo, las barreras comerciales y la descentralización de la administración del agua y las tierras.
Para leer el estudio completo, puede consultar la página web del CEES www.cees.org.gt
Bibliografía:
Un informe de la sociedad civil sobre el cambio climático, de La Coalición de la Sociedad Civil Sobre Cambio Climático. Diciembre 2009
1. De los que forma parte el CEES.
2. La Coalición de la Sociedad Civil sobre Cambio Climático busca educar al público sobre la ciencia y los efectos económicos del mismo. Está compuesta por 58 organizaciones independientes de la sociedad civil, que comparten el interés de mejorar el conocimiento público sobre una variedad de temas de políticas públicas. Todos los integrantes son organizaciones sin fines de lucro, y sin afiliación política ni gubernamental.
3. El financiamiento para este proyecto ha provenido enteramente de fundaciones e individuos. Ningún donante tuvo influencia alguna sobre el trabajo o revisó el material antes de publicarlo.
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Henri Lepage Año: 35, julio de 1993 El Mejor Aliado de la Naturaleza Tópico No. 777
Juan F. Bendfeldt Año: 34, 1991 El Riesgo Ecológico Tópico No. 757

