Fundadores
De CEES
Manuel F. Ayau, campeón de la libertad.
Manuel F. Ayau, rector emeritus de la Universidad Francisco Marroquín, miembro del Consejo Directivo del Centro de Estudios Económico-Sociales y presidente de la asociación ProReforma, falleció el miercoles 4 de agosto de 2010.La contribución de Manuel F. Ayau al conocimiento, respeto y difusión de la libertad fue siempre para él, como emprendedor y sembrador de ideas, una tarea ininterrumpida, a la que se aplicó sin descanso. La Universidad Francisco Marroquín es el más espléndido fruto de su empeño.
En 1959 surgió en Guatemala uno de los primeros centros de pensamiento liberal clásico en América Latina, como consecuencia de las discusiones que Ayau sostenía con un grupo de amigos, preocupados por la pobreza de nuestro país y empeñados en terminar con ella. Su nombre, Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES). En él dedicaron gran parte de su tiempo a estudiar, traducir y publicar las obras de los grandes pensadores del liberalismo clásico, y a difundirlas por América Latina en ágiles folletos de fácil manejo y comprensión, al tiempo que publicaban sus propias columnas. Los folletos aludidos, especialmente, los escritos por Ayau, tuvieron eco en toda la región.
Muso
Partió Manuel F. Ayau. Un hidalgo y quijote cuya herencia moral y humana es demasiado grande para entenderla. Este momento es dolorosamente cercano para entender su aporte. Guatemala era apenas parte de su agenda, una Guatemala que no lo conoció y por ello lo ubicó en donde a sus elites políticas convenía. La miopía que acompaña al interés mezquino, típicamente humano, creyó comprender al fenómeno Ayau, cuando burdamente lo quiso dejar fijo, en la década de los 60s, en medio de la guerra fría en Guatemala.
Desde mi pequeño rincón, yo me hice liberal leyendo los panfletos de CEES cuando acaso tenía 16 años. Muso había fundado el CEES, con otros amigos en 1959, tras haber descubierto el aporte de la economía austriaca. ¿Cuál era su fin? Concientizarnos de que la pobreza no es parte del paisaje y de que en un país en donde la mayoría son pobres, hasta los ricos, lo sepan o no, son un poco más pobres.
Quiso enseñarnos a cambiar de paradigma, tratando de comunicarnos de diversas maneras que con la tecnología se puede “mejorar el nivel de vida”. Su claridad de ideas me resultó tan fresca hace un par de días que leía de nuevo, por razones académicas, su obrita “La década perdida”. Un historiador cuando se trataba de probar que la mayor felicidad para el mayor número no era posible producirla por diseño de razón alguna.
Nos ha dejado una impronta profunda y una herencia hermosa. Hombre sencillo, de mano abierta y franqueza capaz de sacudir los cimientos de la amistad. Sus discípulos igual tienen 80, 50, 40 que 20 años. Se entregó por entero a confiar en los demás y a entregar una misión a sus estudiantes. En lugar de poner las distancias y reservas que personas con menos talante suelen poner, Muso hacía preguntas, repartía recomendaciones hacederas y cuidaba las relaciones interpersonales de aquellos a quienes había encomendado una tarea.
La agenda de Muso además de Guatemala incluyó debates en Washington sobre los sinsentidos del Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos. Por esa amplitud, sus reconocimientos vinieron de todas partes del orbe, incluyendo la presidencia de la prestigiosa Sociedad Mount Pelerin, de Economía. Y, en la última fase de su vida, los cosechó en Europa (Francia, Inglaterra, España, entre otros) y en, virtualmente, la mayoría de países iberoamericanos.
Un colega me contaba que durante unas cortas vacaciones en Los Ángeles, en junio del 2008, para su sorpresa, la portada de Los Ángeles Times, tenía la foto de Muso y un extenso reportaje sobre su legado en la lucha por la excelencia en la educación superior, la libertad y la justicia. Por estas razones, la comunidad liberal de Guatemala rinde tributo a un prócer moderno de Guatemala. Hombre ajeno a reconocimientos, homenajes y tributos, típico de los espíritus nobles, desprendidos, que saben que lo que hacen no tiene porque ser reconocido. Muso partió, llorado por muchos, celebrado por todos y respetado por quienes creyeron conocerlo, siéndoles realmente un desconocido.
Fue para mí, un luchador de barricada, de otras barricadas, de las de la pluma y del intelecto, de la acción y de la reflexión, de las que se brindan sin pedirlo todo a cambio. De las que nos dejan ideas para una revolución silenciosa, duradera, ideas que no traicionan a quienes las abrazan como respuesta.
M. A. Guillermo W. Méndez
Director ejecutivo del CEES
Estos 2 artículos fueron publicados por el Instituto Cato, de diferentes autores. www.elcato.org, el 11 de agosto de 2010. El CEES lo reproduce con la autorización respectiva en el periódico Moneda, el 06 de septiembre 2010.
Roberto Salinas León es presidente del Mexico Business Forum.
Luis Pazos es Profesor de Economía Política y autor de varios libros de temas económicos.
Manuel "Muso" Ayau
Por Roberto Salinas León
Para nuestro mentor, nuestro amigo, nuestro modelo de coraje, In Memoriam...
Manuel F. Ayau, mejor conocido como "Muso" en su universo de amistades, falleció la semana pasada. Uno de muchísimos tributos encapsula en forma vívida el significado de este gran personaje, de esta gran persona: "nadie en Latinoamérica ha causado un impacto tan hondo" entre los que defienden los caminos a la libertad en la región; "con su ejemplo", proveyó a sus similares "con un modelo de coraje a seguir".
Nosotros recordaremos a Manuel Ayau, nuestro modelo de coraje a seguir, por tres facetas de su vida: su compromiso con la libertad; su exposición de la teoría de costos comparativos; y, su habilidad de combinar una amplia vocación en el mundo de las ideas con una admirable gestión empresarial.
Esta última característica lo llevó a realizar una misión imposible: fundar esa gran institución, la Universidad Francisco Marroquín, y convertirla en el centro de estudios sobre las ideas de la libertad más admirado, y con mayor convocatoria, en el mundo ntero —y, todo esto, en medio de un país, su natal Guatemala, que ha sufrido enormemente de demagogia, violencia, mercantilismo y autoritarismo.
Hoy, gracias a "Muso", a muchísimos otros inspirados por su coraje, Guatemala puede presumir esta formidable casa de diálogo y convicción. Ayau se caracterizó por ser un orador privilegiado, que cautivó a su audiencia (desde la más sofisticada hasta la más cotidiana) con una combinación de rigor, sentido del humor, conocimiento histórico, ironía y aceptación.
Odiaba el vacío que representan las etiquetas. Incluso, una vez propuso que si de tratara de etiquetas, él sería algo así como "paleo-liberal": defensor de la libertad desde su origen. Sin duda, varios no estaban en acuerdo con las ideas de Ayau; pero, su posición era que para refutar ciertas ideas, primero hay que saber de qué estamos hablando, entender, digamos, el significado de la libertad económica, o el proceso de mercado, o lo que significa la competencia.
Hoy, varias voces del llamado "progresismo moderno" se congratulan en atacar el régimen de privilegios —tarea que Ayau realizó desde hace seis décadas, y además, en todo el espectro político (derecha, izquierda, o el centro) o escenario corporativista.
Su legado principal fue la formulación de los costos comparados como una faceta universal de la vida humana: si el intercambio es libre y voluntario, una persona se beneficia solo sí la otra se beneficia.
Así siempre te recodaremos, Muso, como querido amigo, como gran maestro: sine qua non.
¿Qué hizo "Muso"?
Por Luis Pazos
Hace muchos años Manuel F. Ayau, me llevó a una barranca muy arbolada en las afueras de Guatemala, y me dijo: “Aquí vamos a construir el nuevo campus de la Universidad Francisco Marroquín”. Me señaló donde estarían las aulas, el estacionamiento y el auditorio. Para mis adentros dije “qué imaginación de Muso”. Manuel F. Ayau, llamado “Muso” por sus amigos, era un hombre que volvía realidad sus ideas. La Universidad Francisco Marroquín es considerada una de las mejores instituciones educativas de Iberoamérica, gracias en gran parte a Manuel F. Ayau.
Ayau, creó empleos, pagó impuestos y luchó por sus ideas, pero no al estilo violento del “Che” Guevara, matando a quien no compartiera sus dogmas o con los criterios de un Hugo Chávez, expropiándole sus empresas o quitándole el trabajo a quienes no están de acuerdo con él.
Ayau razonaba, dialogaba y buscaba convencer. Era ocurrente, pero tenía ideas. Su fama de hombre honesto, innovador y de acción en materia educativa, alcanzó nivel mundial. Fui testigo de cómo premios Nobel de Economía, entre ellos Milton Friedman, James M. Buchanan, Robert A. Mundell, Lawrence R. Klein, Gary S. Becker y Vernon L. Smith, lo apoyaron como el primer presidente de origen Iberoamericano de la Mont Pelerin Society, sociedad que agrupa a prestigiados académicos y economistas de todo el mundo. También fui testigo de cómo los consejeros de una sociedad académica de gran prestigio en EE.UU., Liberty Fund, lo nombraron presidente.
Manuel Ayau no sólo es un orgullo para los guatemaltecos, sino para todos los verdaderos intelectuales y académicos latinoamericanos, cuya vocación, cómo el que escribe, es la docencia y la difusión de ideas basadas en la lógica y la experiencia. “Muso” se fue para no volver, pero su obra educativa queda como un ejemplo a seguir entre quienes creemos en un orden social basado en los intercambios libres de mercancías, servicios, ideas y valores, en un entorno jurídico de paz y seguridad.
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Manuel F. Ayau Cordón fue fundador del CEES en 1958 y miembro de su Consejo Directivo hasta su deceso.
Joseph Keckeissen
Falleció Joseph “Joe” KeckeissenJoseph Keckeissen, maestro, guía y amigo de muchos miembros de el Centro de Estudios Económico Sociales y de la Universidad Francisco Marroquínfalleció el domingo 3 de abril de 2011 en Quetzaltenango, a la edad de 86 años.
Desde noviembre de 2010 el doctor Keckeissen luchaba por la vida, luego de una serie de derrames. Joe, como le decíamos quienes le teníamos cariño y respeto, parecía frágil, pero no lo era; y siempre dio muestras de su fortaleza y su sentido del humor.
Adiós Joseph Keckeissen
Anoche, domingo 3 de abril, falleció el Dr. Joseph Keckeissen, profesor de economía de la Universidad Francisco Marroquín y un gran amigo del CEES. "Joe" sufrió una apoplejía hace unos meses lo cual aceleró este triste desenlace. Hermano de la orden salesiana, economista, discípulo de Mises en Nueva York, enseñó en la Universidad casi desde su fundación. Una docena de cursos sobre economía en ESEADE, hoy “Escuela de Negocios”, me despertaron una especial admiración por el profesor Joseph Keckeissen.
Sus ilustraciones eran memorables, sus citas del profesor Mises siempre venían de sus clases con él. El trato noble y generoso a los opositores era ejemplar. Vimos desfilar a varios banqueros, de todas las persuasiones económicas, en el curso “Dinero e Interés”, a quienes trató con cordialidad, especialmente, cuando se trataba de funcionarios de la banca central.
"Joe", claro, puede ser recordado por los conceptos como tasa de capitalización, el tiempo como factor económico, la economía de giro uniforme, la renta económica o cosas por el estilo. Pero la verdad es que esas cosas son relativas cuando se comparan con su bondad como ser humano, visto a la luz de aquellas cosas muy personales que debió sacrificar o sobrellevar para dedicarse a los estudiantes y a la docencia.
De espíritu humilde, de convicciones fuertes y temperamento manso, "Joe" exponía las virtudes de un santo juntamente con las académicas, profundidad, claridad y sencillez. El acento extranjero era pronto olvidado, cuando chispeantes observaciones de preocupaciones estudiantiles se convertían en los ejemplos de los temas económicos.
Su sentido del humor era patente en cada clase. Cuando ponía un problema que dejaba abrumados a los estudiantes rompía el silencio de la clase diciendo: “hasta un caballo muerto podría ver la respuesta”. O se acercaba a la fila de enfrente y preguntaba a alguna señorita, “¿Podría usted construir un imperio con un ratón muerto? tras el silencio decía…Disney lo hizo.” O preguntaba, "¿Qué incentivo por encima de su costo de oportunidad es el que saca a Michael Jackson de sus pijamas para que vaya a cantar?"
"Joe" era un hombre de grandes virtudes. El conocimiento no era todo, también lo era el sacrificio. Sacrificaba el cómodo ambiente de la universidad o de la capital para viajar tres días de la semana a enseñar a Quetzaltenango y tres días volvía a la capital para enseñar en la universidad. Viajes largos de cinco horas, dos veces por semana, hasta el último año, antes de la hemiplejia, representaban grandes demandas auto impuestas sobre su frágil salud y humanidad, especialmente, tratándose de una persona mayor de 80 años. Ese era el espíritu noble y servicial de "Joe", el espíritu de un gigante.
No tengo ninguna duda que las virtudes, talentos y abnegación, en el caso de "Joe", se explican solo apartir de su fe en Dios. Una cruz en su pecho recordaba a sus estudiantes la profunda vocación religiosa de este gran hombre. Por eso, los valores, la fe, la bondad, la ética y el altruismo no eran ajenos a la economía que "Joe" enseñaba, sino eran temas perfectamente compatibles con los costos de oportunidad y valores subjetivos de la praxeología. Lo dije algunas veces en persona y ahora lo digo en público: Gracias "Joe" por habernos dado tantos ejemplos sobre cómo vivir para los demás. GWM.
Entre sus colaboraciones escritas a Tópicos de Actualidad, está

