Balanza comercial, déficit y superávit

De CEES

Balanza comercial, déficit y superávit

Luis Enrique Pérez

La balanza comercial de una nación consiste en el valor de las exportaciones con respecto a las importaciones de bienes y servicios; o vice versa. El déficit de esa balanza consiste en que el valor de la importación es mayor que el de la exportación. El superávit consiste en que el valor de la exportación es mayor que el de la importación. El equilibrio consiste en que el valor la exportación es igual al de la exportación.

En el comercio entre dos naciones, la balanza comercial no necesariamente tiene que estar equilibrada; pues una de ellas puede beneficiarse de un mayor valor de la importación de bienes, y su balanza comercial será deficitaria; o la otra puede beneficiarse de un valor mayor de la exportación, y su balanza comercial será superavitaria. Ni la nación cuya balanza comercial tiene un superávit se beneficia más, ni la que tiene un déficit se beneficia menos.

En general, el comercio entre dos naciones es beneficioso aunque el valor de las exportaciones de una de ellas sea mayor, y su balanza comercial sea superavitaria, o el valor de sus importaciones sea mayor, y su balanza sea deficitaria. El comercio entre dos naciones es beneficioso aun si una de las dos sólo exporta, y la otra sólo importa; pues exportar no necesariamente es mejor que importar, del mismo modo que vender no necesariamente es mejor que comprar. Precisamente exportar es un caso particular de la transacción que consiste en vender; e importar es un caso particular de la transacción que consiste en comprar.

Pretender que una nación le exporte a otra una cantidad de bienes cuyo valor sea igual al valor de la cantidad de los bienes que importa, equivale a pretender que, en la venta de una casa, la persona que compra la casa tenga que comprarle a la persona que la vende, una bien cuyo valor sea igual al valor de la casa. Ni en el comercio entre una nación y otra, ni en el comercio entre una persona y otra, tiene que haber igualdad de valor de bienes vendidos y bienes comprados.

No es el caso, entonces, que en el comercio entre dos naciones, aquella cuya balanza comercial es deficitaria, necesite que la otra nación reduzca la exportación de bienes, hasta que haya equilibrio; o que aquella cuya balanza comercial es superavitaria, necesite la otra incremente la exportación de bienes, hasta que haya equilibrio. No es el caso tampoco, entonces, que en el comercio entre dos personas, aquella que tiene un superávit, es decir, vende más, necesite que la otra le venda más, hasta que haya equilibrio comercial; o que aquella que tiene un déficit, es decir, compra más, necesite que la otra le compre más, hasta que haya equilibrio comercial.

La balanza comercial de una nación tiende finalmente a estar equilibrada; pero no con una sino con todas las naciones con las cuales comercia, porque, por ejemplo, el déficit en el comercio con una nación se compensa con el superávit en el comercio con otras. Precisamente por esa misma razón, la balanza comercial mundial, es decir, el valor de todas las importaciones y las exportaciones de todas las naciones que comercian, siempre tendría que estar equilibrada, aunque la balanza comercial entre una nación y otra nación esté desequilibrada, ya por déficit, ya por superávit.

Post scriptum. Es absurdo que el propósito de un tratado comercial entre dos naciones sea equilibrar la balanza comercial; pues sería un tratado en el que cada nación convendría en comprarle a la otra tanto como lo vende, o en venderle tanto como le compra.


Artículo publicado en el diario guatemalteco La Hora, el día jueves 07 de marzo 2013.



Luis Enrique Pérez, es licenciado y columnista, publica su columna semanal en el diario guatemalteco La Hora, titulada Logos

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