Guatemala, 9 de mayo de 2,001

Ante la intención del Gobierno de la República de aumentar la carga tributaria, el Centro de Estudios Económico-Sociales, CEES, presenta las siguientes observaciones:

1.      Entendemos que la situación crítica financiera de las familias y del gobierno es   heredada, pero ya estamos en las dos crisis. 

2.      Lo más importante es reconocer que a mediano plazo la solución de ambas es la   reactivación de la economía.

3.      El principal peligro de una política fiscal cortoplacista mal enfocada es que puede impedir la reactivación, y como la gente actúa con base en expectativas, si no anticipa una reactivación, aumentará el pesimismo y sus planes no contribuirán a esa reactivación.  

4.      La urgente prioridad de la gente, antes que más servicios del gobierno, es empleo, y la prioridad del gobierno es aumentar la producción para que suba la recaudación sin recurrir al terrorismo fiscal.

5.      A mediano plazo, ambas crisis pueden resolverse de la mano, pero NO es un caso de qué viene primero, el huevo o la gallina, porque sin previa reactivación de la economía no puede haber solución fiscal.

Lo que se necesita en este momento de crisis es audacia. Esa característica no es propia del carácter de las instituciones burocráticas internacionales que nos aconsejan. Ellos siempre tienen una única y “fácil” solución fiscal: subir tasas impositivas. Consecuentemente, en ninguna parte del mundo han contribuido, alguna vez, constructivamente a una solución basada en la reactivación

PARA UNA REACTIVACIÓN

1.      Lo más expedito es, obviamente, no impedirla.  No se debe agravar más la crisis económica de las familias con más impuestos a la actividad productiva ni al consumo de un pueblo agobiado. Son mentiras que algunos impuestos sólo los pagan los ricos. Solamente causan fuga de capital.

2. Para reactivar la economía –además de no aumentar impuestos con criterio fiscal y no económico- es necesario fomentar las inversiones en general y no con leyes especiales casuísticas. Para ello, en orden de prioridad, se debe:

a) Bajar rápidamente las tasas de interés, a cifras menores de 10%.  Esto reactivaría inmediatamente la actividad más elástica y grande del país como es la construcción, resolviendo de paso el problema de vivienda. Bajar las tasas de interés no causa una baja de ingresos inmediatos del gobierno sino por el contrario, rápidamente causa un aumento en los ingresos, sin aumentar las tasas impositivas.

b) anunciar una disminución gradual en los próximos tres años del impuesto sobre la renta y utilidades hasta llegar a su eliminación total.  No existe manera más efectiva de desalentar las inversiones que con un impuesto a su rendimiento del 31%.  Los intentos de disminuir diferencias de riqueza con esas transferencias, al mermar las inversiones, solamente impiden la reducción de la pobreza y la solución fiscal. Para no afectar al fisco de inmediato negativamente antes de que el efecto se torne positivo, la disminución comenzaría el año entrante. La gente actúa con base en expectativas.

3) Para reactivar la economía, el gobierno debe emprender de inmediato una drástica reducción del gasto público.  Debe suspender los gastos menos urgentes de consumo ordinario, dando prioridad al gasto necesario para la consolidación del Estado de Derecho.  Esta reducción del gasto público debe continuar aún si se logra eliminar el déficit fiscal, dado que se trata de sanear el costoso gasto público del país.  Consecuentemente se disminuirá la participación del Estado en la competencia por fondos privados, con lo que se ayudará a una disminución inmediata de la tasa de interés, promoviendo la reactivación económica del país.

4) Finalmente, es mejor una gran recaudación fiscal gracias a una tasa baja pero una gran actividad económica que recaudar menos con tasas altas de impuestos que reducen dicha actividad.